Los problemas físicos impidieron a Jannik Sinner cerrar un partido que parecía controlado y terminaron provocando una de las mayores sorpresas de Roland Garros 2026.
Roland Garros 2026 sufrió una de las mayores sorpresas del torneo. Jannik Sinner, número uno del mundo y principal favorito al título, quedó eliminado en la segunda ronda tras caer ante el argentino Juan Manuel Cerúndolo por 3-6, 2-6, 7-5, 6-1 y 6-1 en un partido que cambió radicalmente después de un inesperado colapso físico del italiano.
Durante más de dos horas, el encuentro parecía completamente controlado por Sinner. El italiano dominó los dos primeros sets con autoridad y llegó a colocarse 5-1 arriba en el tercero, quedando a un solo juego de cerrar la clasificación a la siguiente ronda. Sin embargo, a partir de ese momento aparecieron problemas físicos que transformaron por completo el desarrollo del partido.
Cerúndolo aprovechó el derrumbe físico del número uno
Sinner empezó a mostrar señales de agotamiento, molestias musculares y falta de energía. Incluso necesitó asistencia médica y abandonó momentáneamente la pista para recibir tratamiento cuando intentaba cerrar el encuentro. A partir de allí, el italiano perdió completamente intensidad en sus desplazamientos y dejó de encontrar respuestas ante un Cerúndolo que creció mentalmente con el paso de los juegos.
El argentino aprovechó la situación con enorme personalidad y terminó firmando una remontada histórica. Después de salvar varias situaciones límite en el tercer set, Cerúndolo encadenó una racha dominante y ganó 18 de los últimos 20 juegos del partido para sellar la victoria más importante de su carrera.
Una eliminación que sacude Roland Garros
La derrota pone fin a la impresionante racha de 30 victorias consecutivas que acumulaba Sinner y deja completamente abierto el cuadro masculino de Roland Garros 2026. El italiano llegaba a París después de conquistar todos los Masters 1000 disputados hasta la fecha, Indian Wells, Miami, Montecarlo, Madrid y Roma, firmando una de las temporadas más dominantes de los últimos años, pero el desgaste físico terminó pasándole factura en el momento menos esperado.
Roland Garros pierde a su máximo favorito antes de la tercera ronda. Y París acaba de recordar una de las reglas más crueles del tenis: a veces no gana el mejor jugador. Gana el que logra mantenerse en pie.